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Artistas se retiran del Trump-Kennedy Center y denuncian politización cultural

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Washington; 31 de diciembre de 2025.- Varios artistas cancelaron sus presentaciones en el Kennedy Center, luego de que la institución fuera rebautizada como Trump-Kennedy Center tras una decisión de su junta directiva, integrada por allegados del presidente Donald Trump.

Las cancelaciones —anunciadas por músicos que debían presentarse a finales de año y en 2026— provocaron la reacción del presidente del recinto, Richard Grenell, quien acusó un “boicot” y atribuyó las decisiones al “anterior liderazgo de extrema izquierda”, al sostener que “las artes son para todos”.

La controversia escaló tras la decisión del baterista y vibrafonista Chuck Redd de cancelar un tradicional concierto de Nochebuena en protesta por el cambio de nombre. En respuesta, Grenell exigió un millón de dólares al músico, calificando su retiro como una “maniobra política” costosa para una institución sin fines de lucro.

El supergrupo de jazz The Cookers anunció que no actuará en sus conciertos de Nochevieja, al señalar que el jazz nació de la lucha por la libertad de pensamiento y expresión. El saxofonista Billy Harper afirmó que no consideraría presentarse en un recinto que, a su juicio, representa racismo manifiesto y la destrucción deliberada de la música y la cultura afroamericana. El baterista Billy Hart dijo a The New York Times que el grupo temía represalias por su decisión.

También Doug Varone and Dancers canceló funciones previstas para abril de 2026, al considerar que ya no podían pedir a su público asistir a una institución “antaño prestigiosa”. En la misma línea, la cantante folk Kristy Lee reconoció que cancelar “duele” económicamente, pero afirmó que perder la integridad costaría más.

Otros artistas y colectivos que se han retirado incluyen a Issa Rae, Peter Wolf, Rhiannon Giddens, Low Cut Connie, el Coro de Hombres Gay de Washington, Hamilton (toda la temporada) y Lin-Manuel Miranda.

En contraste, el banjista Randy Barrett dijo a Associated Press que, aunque respeta a quienes cancelaron, está preocupado por la politización del recinto y considera que un país tribalizado necesita más arte, no menos.

La Casa Blanca anunció el 18 de diciembre el cambio de nombre tras una votación unánime de la junta. No obstante, miembros de la familia Kennedy y legisladores demócratas cuestionaron la legalidad de la medida, al recordar que el centro fue creado por ley y solo el Congreso podría renombrarlo. Observadores legales también señalaron que la nueva dirección eliminó espectáculos drag y actos LGBT+, mientras promueve eventos de la derecha religiosa y artistas cristianos.

Trump ha defendido la decisión al afirmar que salvó al centro del deterioro y ha mostrado interés directo en su gestión y estética, incluso sugiriendo cambios de diseño. La semana pasada fue el primer presidente en encabezar la ceremonia anual de honores del recinto; sin embargo, la audiencia cayó 35% frente al año anterior. Según la prensa estadounidense, las ventas de entradas han disminuido desde la llegada del nuevo consejo de administración.

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