Tras el ataque militar denunciado por el gobierno venezolano y el posterior secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, las autoridades bolivarianas activaron una intensa ofensiva política y diplomática para denunciar los hechos y solicitar apoyo internacional.
La vicepresidenta Delcy Rodríguez se dirigió a la nación a través del canal estatal de televisión, donde exigió a Estados Unidos la presentación inmediata de una “fe de vida” del jefe del Ejecutivo y de la primera dama. En su mensaje, reiteró que las instituciones del Estado continúan operando con normalidad y que el país se mantiene bajo control gubernamental.
En el ámbito internacional, el canciller Yvan Gil informó de manera continua, tanto en redes sociales como en entrevistas con medios nacionales y extranjeros, que Venezuela solicitó la acción urgente de la Organización de las Naciones Unidas y de otros organismos multilaterales para condenar la agresión y detener cualquier escalada militar. Asimismo, destacó los mensajes de respaldo y solidaridad enviados por gobiernos y movimientos políticos de distintos países.
Mientras tanto, en el territorio nacional, los organismos de seguridad reforzaron su presencia y monitoreo, en un contexto de tensión social marcado por movilizaciones oficialistas y por la preocupación de sectores de la población ante el desarrollo de los acontecimientos.
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